Autocuidado para la salud y el bienestar

3 de junio de 2026

Datos y cifras

  • El autocuidado es la capacidad de personas, familias y comunidades para promover y mantener su propia salud, prevenir enfermedades y afrontarlas, con o sin el apoyo de un trabajador de la salud o asistencial.
  • Las actuaciones en el terreno del autocuidado incluyen prácticas saludables, hábitos y decisiones relacionadas con el estilo de vida, como llevar una dieta saludable, realizar actividad física, evitar el consumo de tabaco y de alcohol, dormir lo suficiente y estar en contacto con otras personas.
  • Las intervenciones de autocuidado pueden incluir medios de diagnóstico a fin de detectar afecciones como el VIH, pruebas autoadministradas de embarazo, dispositivos para que las personas puedan controlar por sí mismas afecciones como la diabetes y la hipertensión y fármacos como anticonceptivos de urgencia de venta libre o paracetamol.

Panorama general

La OMS define el autocuidado como la capacidad de personas, familias y comunidades para promover y mantener su propia salud, prevenir enfermedades y afrontarlas, con o sin el apoyo de un trabajador de la salud o asistencial.

Desde el punto de vista del autocuidado, las personas son agentes activos en la gestión de su propia atención de la salud, a través de elecciones relacionadas con el estilo de vida e intervenciones que complementan los cuidados recibidos en establecimientos de salud oficiales.

Actuaciones en la esfera del autocuidado: elecciones relacionadas con el estilo de vida

Las elecciones relacionadas con un estilo de vida sano son un elemento importante del autocuidado. Incluyen llevar una dieta saludable, realizar actividad física, evitar el consumo de tabaco y de alcohol, dormir lo suficiente y estar en contacto con otras personas. 

Intervenciones de salud en la esfera del autocuidado

Las intervenciones de autocuidado son herramientas de gran calidad y basadas en la evidencia que promueven el autocuidado. Pueden incluir fármacos, dispositivos y medios de diagnóstico que pueden prestarse total o parcialmente fuera de los servicios de salud oficiales y, dependiendo de la intervención, con la participación o no de trabajadores de la salud y asistenciales.

Algunas personas están familiarizadas con determinadas intervenciones de autocuidado y se sienten cómodas usándolas de forma autónoma desde el principio, mientras que otras necesitan más apoyo y orientaciones antes de poder aceptarlas y utilizarlas de manera autónoma. Un ejemplo de una de estas intervenciones que requiere la participación en un primer momento de un trabajador de la salud o asistencial es enseñar a autoadministrarse un anticonceptivo inyectable. Entre las intervenciones que precisan de apoyo adicional por parte de los trabajadores de la salud y asistenciales está el seguimiento de una prueba de VIH o de embarazo cuyo resultado haya sido positivo. 

Magnitud del problema

En todo el mundo, aproximadamente 4600 millones de personas no están cubiertas por servicios esenciales de salud. Además, 2100 millones de personas se enfrentan a dificultades económicas, de las cuales 1600 millones viven en la pobreza como consecuencia de los gastos directos en salud (1). Las poblaciones desatendidas y marginadas se ven especialmente afectadas, a menudo porque carecen de acceso a información, servicios y productos de salud de calidad, al tiempo que se enfrentan a la estigmatización y la discriminación cuando buscan atención de la salud.

Existe una necesidad urgente de encontrar estrategias innovadoras que trasciendan una respuesta convencional del sector de la salud para abordar estos desafíos a la hora de acceder a una atención de la salud de calidad.

La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto el papel singular y fundamental que el autocuidado puede desempeñar en la tarea de prevenir infecciones y enfermedades, por ejemplo mediante la utilización de mascarillas y kits de autoevaluación, así como a través de políticas gubernamentales que priorizan las intervenciones de autocuidado.

Desafíos

Antes de recomendar intervenciones de autocuidado específicas, es importante disponer de evidencia de sus beneficios para la salud, que no causan daños a nivel individual y/o de la población y que se desarrollan en un entorno seguro y de apoyo.

Actualmente, uno de los mayores retos es garantizar la disponibilidad de productos seguros y eficaces para quienes los necesitan, sin que esto suponga una carga financiera adicional para las personas. El uso de productos no regulados y/o de calidad subestándar, proporcionar información de salud incorrecta o poco clara y la falta de acceso a trabajadores de la salud y asistenciales para recibir orientaciones sobre complicaciones/efectos secundarios o manejar esta situación son desafíos que deben abordarse al promover o generar demanda de intervenciones de autocuidado.

El autocuidado como complemento del sistema de salud

El autocuidado no sustituye al sistema de salud, sino que lo complementa. Tampoco reemplaza a los trabajadores de la salud y asistenciales. Las intervenciones de autocuidado ofrecen una estrategia adicional para ayudar a promover la cobertura universal de salud (CUS), llegar a personas en situaciones humanitarias y mejorar la salud y el bienestar.

El marco conceptual de la OMS sobre intervenciones de autocuidado incluye elementos clave tanto de los enfoques centrados en las personas como de los relativos a los sistemas de salud, y se sustenta en los principios clave de los derechos humanos, la ética, la inclusividad y la igualdad de género. El marco promueve la importancia de un entorno propicio al aplicar intervenciones de autocuidado. Garantizar este entorno pasa por que el sector de la salud y otros sectores, como los de la educación, la justicia y los servicios sociales, actúen, ya que el acceso a la mayoría de las intervenciones de autocuidado y/o su utilización se produce fuera de los establecimientos y los servicios de salud oficiales.

Las intervenciones de autocuidado pueden conectarse con plataformas y tecnologías digitales e incorporarse a la educación y la capacitación de los trabajadores de la salud y asistenciales a fin de garantizar un apoyo efectivo a estas intervenciones y lograr su máxima amplitud y alcance.

La alfabetización en materia de salud, incluida la digital, también es importante para la adopción de intervenciones de autocuidado y proporciona la base que permite a las personas desempeñar un papel activo en la mejora de su propia salud.

Además, durante las emergencias sanitarias y otras perturbaciones importantes que afectan al funcionamiento normal de los sistemas nacionales de salud, las intervenciones de autocuidado pueden ofrecer una alternativa importante a la búsqueda de cuidados en el sector de la salud.

Respuesta de la OMS

La OMS reconoce el papel de las personas como agentes activos en su propia atención de la salud y la importante contribución de las acciones y las intervenciones de autocuidado como opciones adicionales a los cuidados que proporcionan los establecimientos de salud. La OMS recomienda la aplicación de intervenciones de autocuidado basadas en la evidencia a través de un enfoque holístico respecto de la atención que recibe cada persona, teniendo en cuenta las circunstancias, las necesidades y las prioridades individuales. 

Las Directrices de la OMS sobre intervenciones de autocuidado para la salud y el bienestar y el marco conceptual apoyan y promueven el autocuidado como manera de fortalecer la atención primaria de salud (APS) y acelerar los avances en pro de la CUS.

Las directrices de la OMS son pertinentes para todos los contextos. Al implementar las directrices mundiales, los países pueden adaptar las recomendaciones a su contexto local, teniendo presentes las condiciones económicas, los servicios y los establecimientos de salud existentes y las necesidades y los derechos de las poblaciones desatendidas.

 

Bibliografía

  1. Tracking universal health coverage: 2025 global monitoring report. World Health Organization and the International Bank for Reconstruction and Development / The World Bank